Publicaciones

A esta altura del partido, sería una burrada desconocer que los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos.  Y cabe plantearse: ¿Cuál es la función del Estado respeto a ellos? ¿Debe regularlos y reglamentarlos o debe reconocerlos y garantizarlos?  Cuidado, que la respuesta tiene consecuencias.

 

LA FUNCIÓN DEL ESTADO RESPECTO A DERECHOS REPRODUCTIVOS.

El tema planteado permite debatir durante horas, y producir contenido para decenas de publicaciones.   Habrán distintas respuestas dependiendo de la concepción que se tenga de los derechos humanos (positivismo, naturalismo, utilitarismo, realismo, etc.), y la concepción de los fines del estado.

Claramente, este artículo reflejará mi postura en el tema.

 

1) Los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos. 

Ahora bien: ¿Qué son los derechos humanos?

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, explica que: 

Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles.

Los derechos humanos universales están a menudo contemplados en la ley y garantizados por ella, a través de los tratados, el derecho internacional consuetudinario, los principios generales y otras fuentes del derecho internacional. El derecho internacional de los derechos humanos establece las obligaciones que tienen los gobiernos de tomar medidas en determinadas situaciones, o de abstenerse de actuar de determinada forma en otras, a fin de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de los individuos o grupos.

Fuente: OACDH

Aquí tenemos un indicio importante a nuestra pregunta inicial:  “son derechos inherentes a todos los seres humanos“, “las obligaciones que tienen los gobiernos de tomar medidas…, o abstenerse de actuar…, a fin de promover y proteger los derechos humanos.

 

2) Regulación y Reglamentación de Derechos

El Estado reglamenta numerosos derechos, y regula el ejercicio de los mismos (art. 20 Constitución Argentina) y eso es legítimo, porque muchos derechos no son absolutos.  Es decir, para que todos podamos gozar de ciertos derechos viviendo en sociedad, debemos “organizarlos” de algún modo.

Hablando más coloquialmente, siempre regular y reglamentar derechos, implica cercenarlos, limitarlos, establecer condiciones y requisitos para su ejercicio y goce.   Aunque muchos juristas no deseen admitirlo, es así.  Reglamentar el uso de la propiedad privada, implica establecer condiciones de uso y goce, y al establecer condiciones, lo estoy limitando, lo estoy cercenando, lo estoy “achicando”. 

Pero eso es lógico en muchos casos, ya que vivimos en sociedad.  Y mi ejercicio ilimitado de mi derechos, puede dañar a los demás, por eso se los regulas.  Se los limita.   Tengo derecho a oir música, pero no en forma ilimitada, sino a un volumen que no sea excesivo e impida dormir a mis vecinos.   Mi derecho a oir música está limitado, está cercenado en pos de la vida en sociedad.

 

3) Reconocimiento y Garantía de Derechos.

Ahora, todo lo que expresamos no se aplica respecto de derechos humanos esenciales.

El derecho a la vida, a la salud, a la libertad, a la igualdad ante la ley, entre otros, no pueden ser “regulados” ni “reglamentados.  No pueden ser ajustados, ni condicionados, ni cercenados.  Ni aún en pos de la vida en sociedad.

Tenemos derecho a la vida, y ese derecho humano es inalienable a la condición de ser humano, es ilimitado, es absoluto.  Ningún Estado tiene legitimidad para determinar limitaciones al derecho a la vida.  Ningún gobierno del mundo (ni argentino ni extranjero) tiene legitimidad para regular el derecho a la vida, o establecer condiciones para su goce y ejercicio

Lo mismo sucede con TODOS los derechos humanos.  El estado tiene la función de RECONOCERLOS, Y GARANTIZAR que la población pueda gozar de ellos, y pueda ejercerlos en forma absoluta. 

Mis Derechos Humanos, y los tuyos, SON SUPERIORES  a cualquier estado, a cualquier organización y a cualquier gobierno.  Nadie tiene la autoridad para determinar cuando puedo ejercerlos, o bajo que condiciones puedo hacerlo.  SIEMPRE puedo hacerlo, y quien pretenda impedirlo o obstaculizarlo, los está afectando en forma ilegal.

Por eso, mi respuesta es que el estado NO PUEDE en forma legítima regular ni reglamentar DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS, y su función es sólo RECONOCERLOS Y GARANTIZARLOS, sin limitación alguna.   Cualquier intento regulador, debe ser tachado de inconstitucional. 

Justamente los DDHH son un límite al poder del estado.   Y el estado debe dictar leyes al respecto, pero siempre ampliando y garantizando su ejercicio.

 

Parece una discusión estéril, pero no lo es.  Tiene graves consecuencias.

Hace pocos días (el 01 de agosto de 2015), entró en vigencia la reforma al Código Civil Argentino, y en ella se intentó regular, en que condiciones, una persona o una pareja puede acceder a la gestación por sustitución (art. 562 del Anteproyecto).   Parecía un avance importante, ya que establecía expresamente la posibilidad de realizar el proceso de gestación por sustitución, pero en realidad era un caballo de troya: establecía requisitos para realizarla.  Y en esos requisitos, se encuentra la limitación. 

¿Con qué autoridad el estado pretende ponerme requisitos a mis derechos humanos reproductivos?  Fue un intento regulador de DDHH.   Esto parte de una pensamiento que el Estado debe moralizar al ciudadano.  El Estado regulador de derechos.  El Estado que dice que derechos tengo y que derechos no tengo.  

 

Concluyendo: ¿El estado puede regular y reglamentar derechos? Si, siempre y cuando NO sean Derechos Humanos, siempre y cuando NO sean Derechos Sexuales y Reproductivos.

Jamás debemos permitir que el estado regule Derechos Sexuales.

Jamás debemos permitir que el estado regule Derechos Reproductivos.

Debemos exigir al estado que RECONOZCA los Derechos Sexuales y Reproductivos, y que GARANTICE su ejercicio pleno, igualitario y absoluto.  

El Estado no tiene autoridad para decirnos cómo, con quién o de que manera tener hijos.  Tampoco tiene autoridad para decirnos a que avances científicos podemos acceder y a cuales no podemos.

 

Reciba novedades por email

Obtenga información, próximas publicaciones y novedades sobre Maternidad Subrogada.