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La Dra. Luisa Barón, médica psiquiatra especialista en reproducción asistida, escribe un artículo en Diario Clarín, sobre maternidad subrogada.  Lo transcribimos aqui.

 

Comprender la maternidad subrogada

Dra. Luisa Barón

La maternidad por sustitución consiste en el intercambio entre una mujer (también puede tratarse de un hombre) que no tiene la posibilidad de albergar en su útero un embarazo que llegue a término y una mujer que sí tiene esta posibilidad y está dispuesta a pasar por ese embarazo para, luego, entregar ese niño, nacido de ella, pero con el que no tiene vínculo genético, a los padres subrogantes, renunciando a la filiación.

La maternidad subrogada se convierte en un método de la práctica médica que traspasa los límites de la medicina en tanto plantea cuestiones de crucial importancia relacionadas con el parentesco, la configuración familiar, las nuevas parentalidades, la homoparentalidad, etcétera.

Entre las mujeres tiene lugar una fuerte identificación que genera solidaridad y empatía frente a la experiencia del embarazo y del parto. Ser subrogada, convertirse en madre sustituta, es una decisión personal tomada por personas adultas y libres con deseo de ayudar. Las mismas gestantes suelen compararse con la incubadora que ayuda a completar la vida que por distintos motivos la madre no pudo concretar.

Los cambios sociales se van produciendo previos a que exista la palabra que los define. Asimismo, la ley que los regula aparece después, cuando se vuelve imprescindible. Tal es el escenario de la maternidad subrogada: el castellano no ha definido aún un término que designe a la mujer que porta el embarazo: ¿gestante?, ¿sustituta?, ¿subrogada? Tampoco disponemos en nuestro país de un instrumento legal que ordene la práctica de este método de reproducción. En consecuencia, quienes no han seguido de cerca las historias y las motivaciones que llevan tanto a las parejas subrogantes como a las mujeres subrogadas a elegir esta modalidad de paternidad/maternidad pueden reaccionar de manera prejuiciosa.

Sorprende la idea de que una mujer pueda llevar el embarazo de otra, pueda separarse de ese niño sin sufrimiento, que el niño no tenga trauma por las circunstancias de su concepción y que los padres puedan apegarse a su hijo al terminar la travesía. Lo mejor que podemos hacer es comprender y ayudar a quienes viven esa experiencia.

La maternidad por sustitución obliga a pensar en los sentimientos y en la elaboración psíquica de una mujer que lleva a un hijo que no desea para sí, pero que desea para otros. Para la gestante, se trata, sí, de un deseo, pero no de hijo para sí, sino deseo de ayudar a una pareja infértil a convertirse en familia. Un deseo de curar, de calmar, de reparar y ser quien vehicule la concreción del deseo de una mujer, de un hombre o de una pareja.

Hoy, los tratamientos de fertilización asistida y la maternidad por donación de ovocitos, que tanto prejuicio despertaron, forman parte de la experiencia cotidiana. ¿Será que el embarazo tiene aún un significado cultural sacralizado?

Luisa Barón, Directora del Departamento de Reproducción Asistida del IMPSI

 

AUTOR: DRA. LUISA BARÓN. Médica Psiquiatra.

FUENTE: DIARIO CLARIN (www.clarin.com)

PARA LEER EL ARTÍCULO ORIGINAL EN DIARIO CLARÍN - CLICK AQUI.

 

 

 

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